Hablemos de vinos

Hoy os traemos al blog un vino con renombre, el Prosecco. Un vino espumoso, refrescante, ligero, aromático, con gusto cítrico y con recuerdo a la pera, al melocotón blanco o albaricoque.

Hemos de decir que aunque sea un vino blanco y  espumoso seco o extraseco no tiene nada que ver con el champagne, al contrario que éste, la mayor parte de las variantes del prosecco tienen intensos aromas primarios. El vino está  pensado para que sea fresco y ligero al paladar, siendo la diferencia más radical con el champagne.

El Prosecco, es autóctono de Italia.Proveniente de una variedad de uva llamada Glera, éstas se pueden encontrar en las regiones de Friuli-Venezia-Giulia, en el noroeste de Italia.

Elaboración

La elaboración del vino se da mediante el método Charmat, también se conoce como el método Italiano. En dicho método la segunda fermentación tiene lugar en tanques de acero inoxidable, haciéndolo menos caro de producir. Anualmente, se producen aproximadamente 150 millones de botellas de Prosecco italiano, las uvas del Prosecco también se cultivan en otros países, pero el vino obtenido no puede ser denominado Prosecco.

El Prosecco es una fantástica forma de descubrir el mundo de los espumosos, además es un vino que marida muy bien con una gran variedad de platos, desde pastas a pescados pasando por verduras y mariscos. También es posible encontrarlo en ciertos cócteles típicos de Italia.

En comparación con  otros vinos espumosos, contiene un 11% o 12% de alcohol por volumen, siendo por tanto considerado bajo en alcohol.

Habitualmente se sirve sin mezclar, pero los cócteles de como el Bellini o el Sgroppino, muy típicos de Italia, son habituales encontrar el vino. En Italia este vino se disfruta en cualquier ocasión, cuando se consume fuera de Italia se suele hacer como aperitivo y sirviéndose muy frío.

Os animamos a probar experiencias nuevas y autóctonas de otros lugares del mundo, así se descubre el verdadero placer.